viernes, 23 de marzo de 2012

Especie de poema

Un temblor de luz

Amanece

La persiana divide en franjas
el naciente sol de la Primavera


Nicolás Calvo
Madrid
Marzo 2012

martes, 6 de marzo de 2012

Comentario

Percibo fantasmas
que invaden el día,
como dibujados
por rotuladores negros
sobre las paredes grises
de la mañana, colmada de sombras,
de rincones oscuros que abastecen
de ojos fijos y bocas doloridas,
los huecos meandros
del aburrimiento.
Madrid amanece poco
últimamente tras los vidrios opacos
de la incertidumbre.

Nicolás Calvo
Madrid
Marzo 2012

viernes, 2 de marzo de 2012

Poema encontrado en una letrina pública

Van a venir, los hijos de puta.
Van a venir y nos encontrarán
cagando en su puerta.
Van a venir, los putos cobardes.
Van a venir y nos van a encontrar
vomitando odio sobre sus coches.
Van a venir y luego van a volver
y se que, por mucho que hagamos,
van a tardar en irse bastante,
pero bastante tiempo. Si es que se van.
O los echamos.

Por la transcripción:

Nicolás Calvo
Madrid
Marzo 2012

martes, 21 de febrero de 2012

Paseos de circunvalación

No te fijas,
pero las huellas tras de ti
se van borrando.
Sobre las piedras del muelle,
pisadas de agua
resbalan al mar de nuevo.

El embate de las olas
y la fina llovizna del invierno
apenas calan el paseo de adoquines.

Uno mas de los inviernos
en que no ves el mar.
Todo ocurre en tu interior.
Olas, mareas, nubarrones,
el mar alzado, la mirada helada.

No solo es verano el mar.
El frio azul de los inviernos
también soñó contigo alguna vez.

El mar gris es quizás más sabio
que el azul resplandor de los días calientes.
De cualquier forma no puedes elegir.
Tierra adentro el mar no llega sino en sueños.

No desfallece en tu frente la lejana
constancia del horizonte, la perenne
presencia de la llaga del mar en tu costado.

Una vez fuiste sal y arena y playa
hoy un recuerdo de mar te moja
el labio, confundida la lagrima salada
con el batir del viento en la llanura,
con la mirada cerrada al paso de los años.

Nicolás Calvo
Madrid
Febrero 2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

Elegía

Cansado de estar cansado,
caido sobre la mesa,
recostado
sobre el propio costado,
doliente,
durmiente, alejado de mi mismo ser,
propongo la república de las gaviotas
y de la arenas que transforman las dunas en playas.

Afirmo la conveniencia
del estado de curiosidad perpétua,
sin alias ni paliativos que tapien las ventanas.
Hablo con fervor de las primaveras
como naves necesarias de tráfico de amor
y dolor de vida, no de muerte.

Defiendo, con flores como espadas,
la dignidad del ser cada mañana,
pese a quien pese y a quien no agrade.

Reivindico la libertad del hombre,
como piedra sillar de la existencia,
sin la que no se levanta el sol tras el cristal,
aunque parezca que también hoy ha amanecido.

Me uno al grito que rompe tímpanos sordos,
cristales de Bohemia, copas talladas,
a cambio de cruzar campos sembrados,
compitiendo con el viento y despertando al agua,
a la carne, al calor, los miembros de los niños,
de las mujeres, de los varones que sudan,
fecundando el frescor de la mañana o la caida de la tarde.

No refrendo la oscuridad de los sucios,
los torpes y los necios.
Nada debemos a la maldad y si en nosotros
plantamos semillas de salvia, de te y de cardamomo,
floreceremos en olores y sabores saludables
que perfumarán nuestras manos, el corazón
y las acciones de nuestro cuerpo, alzado contra
la muerte como un muro de células, brillante
y profundo como un beso.

La vida nos rebosa por la espalda, por la frente,
por las bocas que acarician, que sonrien,
que pronuncian las palabras que conforman
el lenguaje sonoro de la tierra, del pez y del estanque,
de la madre, de la mano, del vino y de la sangre.

Unas línea de cal y rojo almagre, signan
la roca frente al mar que nos protege, amurallan
el corazón frente al fracaso y conceden al durmiente
paz eterna, junto a las verjas de hierro bien forjado.

Una nube de tul cruza los cielos, sellando un pacto milenario.
El pacto del amor y la alegría, el pacto del dolor y de la vida.
Pero no hay duda en el fondo de las almas. Mientras
el cielo se tiña de colores y las piernas recorran los caminos
y la sangre no se pare en sus canales, hemos de gozar
de nuestras vidas, del roce de los cuerpos de los vivos,
de los cantos de los locos y los niños, de la palabra amor
y de los ojos, que nos permiten viajar, sin tregua, al horizonte.

Nicolás Calvo
Madrid
Enero 2012

jueves, 26 de enero de 2012

Combinatoria de las palabras

El hombre fabricó una máquina de hacer poemas.
Hizo una máquina pequeña de hacer poemas.

El hombre construyó tres poemas,
tres versiones del mismo poema.
Estos son los poemas.

Primera versión

Una nube blanca pasa
Un hombre negro ríe
Un cielo azul  clarea
Un mar violeta acaba
Un prado verde ciega
Un sol amarillo quema

Segunda versión

Una nube blanca ríe
Un hombre negro pasa
Un cielo azul  acaba
Un mar violeta clarea
Un prado verde quema
Un sol amarillo ciega

Tercera versión

Una nube blanca ciega
Un hombre negro acaba
Un cielo azul  quema
Un mar violeta pasa
Un prado verde clarea
Un sol amarillo ríe

El hombre comprendió
que todos los poemas estaban ya escritos.

El hombre no volvió a construir ningún poema
con su máquina de hacer poemas.

Nicolás Calvo
Enero 2012
Madrid

lunes, 23 de enero de 2012

Avisos

¿Notas a veces
que la pared de enfrente
se cierra sobre ti
y la línea de mosaico
de la cocina se convierte
en plana geometría?

Es el encierro, el límite,
la señal que debes acatar.

Cuando tus ojos no vean
el horizonte hasta en la cortina
del cuarto de baño, prosaicamente
sentado en tu trono de loza,
mirando a la nada, febril
estate atento, alerta tus sentidos.

Si para volver a ver
hay que hundir el muro,
no vaciles. No hay opción otra.

Nicolás Calvo
Enero 2012
Madrid

jueves, 19 de enero de 2012

Anécdota apócrifa

Yo era su secretario.
Cierto día, el escritor afamado me dijo. Los humanos nos dividimos en estas categorías: simples, amargados, truhanes o cobardes.
Le repliqué. Maestro, ¿no cree que exagera…?, ¿tan pocas categorías?
No, dijo. Me excedo en extenso. En realidad sólo hay dos categorías: los simples y los truhanes porque, lamentablemente, amargados y cobardes lo somos todos de un modo u otro.
Dos semanas después, lo dejé.
Un mes más tarde leí en los diarios que tampoco en esta ocasión le habían concedido el premio Nóbel.

Nicolás Calvo
Enero 2012
Madrid

martes, 17 de enero de 2012

Señales del fin

Señal uno

Bajo tres libros polvorientos,
una bufanda.

Cuando se marchó,
la abandonaba con rabia
al cerrar tras si la puerta.

Hace frío.
Es posible que ya se haya
comprado otra.

Señal dos

Primero se bebió el sueldo,
luego, la paga extraordinaria.

Con la cuenta del banco
se bebió lo que le quedaba de vida.

Cuando lo recogieron, de madrugada,
su boca aún sonreía.

Señal tres

Daba clases de una asignatura
en Secundaria.

Un amigo le preguntó,
y a estos, ¿qué les das?

Lástima, contestó él.

Al jubilarse,
sus alumnos le hicieron un homenaje.

Luego se fue a su casa.
Estuvo tres días sentado
mirando fijamente la pared.

Nicolás Calvo
Enero 2012
Madrid

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Poema escalonado

Debería dejar
algún testimonio,
un rastro de mi paso
inane, por la vida.

Pero me preocupa más
esa línea inconclusa en la pared,
la sombra de la nube sobre el suelo,
el lento transcurrir de los minutos
en el reloj de pesas del salón.

Tengo demasiada cosas que ver todavía
antes de pensar, que lo que veo, ha sido importante
o lo ha de ser, para alguien distinto que yo.

Sesenta y dos años no son excusa próxima
para dejar de otear el horizonte cada día,
contemplar el flujo sin fin de la marea,
el rubor de la tarde bajo el cedro.
la escueta hendija de la puerta.

Un sin fin de palabras
aún aguarda, un rumor
de vida se desliza
prudente, por mis manos.

Nicolás Calvo
Madrid
Diciembre 2011

viernes, 16 de diciembre de 2011

Solsticio

Tal cual se fue,
regresa
cargado de hojas de Otoño.
Con mirada de cristal,
nuestra mirada
recoge la niñez
del fondo de la copa;
con guirnaldas de pino
y araucaria
ceñimos nuestras frentes,
cuando el sol declina.

Tal cual se fue
regresa,
de entre las sombras, 
el misterio final de la alegría.
El anillo último se cierra.

Dos lunas, dos peces, se arquean
sobre el fondo del estanque;
sobre la verdad, el reflejo.

El niño cierra los ojos
de la estación dormida
y abre los suyos
con párpados de Primavera.

Nicolás Calvo
Madrid
Diciembre 2011

jueves, 1 de diciembre de 2011

Como Borges

Discrepo de Borges:
me gusta el tango.
Como Borges adoro
también la milonga
de bravos y cuchilleros.

Como Borges releo las sagas
y frecuento la literatura inglesa,
pero como Borges, talvez,
de los dioses descreo
y miro a los hombres 
de lejos, con mirada
que igual ama que diverge.

Ni los tigres ni los espejos
me preocupan, aunque se
que la muerte se pasea
en los reflejos; de navajas
como de azogues.

No se si Borges lo dijo o lo pensaba.
Yo se que las expectativas del tiempo
laceran tan profundo como el más pulido
sutil y hermoso de los aceros.

Nicolás Calvo
Madrid
Noviembre 2011

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Otoño (Le temps passe)

Un vago rastro de tiempo
en la mejilla
enumera las marcas incisas
por la sangre que agolpa
tus latidos.

No es la señal o el rastro
lo que hiere.
Es la fatal cadencia
de los pétalos
que resuenan a tambor
sobre los charcos.

Nicolás Calvo
Madrid
Noviembre 2011

martes, 15 de noviembre de 2011

Indignados

¿No creen que llegó el tiempo
de las carcajadas, de las risas?
Porque, ¿qué otra cosa nos queda?

Vamos a matarlos con nuestra risa,
(y me cuesta decirlo)
vamos a romperlos con nuestras carcajadas.

¿Pero qué saben los que deberían saber?
¿Qué hacen los jactanciosos
que se levantan sobrados
y se acuestan, a toque de campana,
ignorando cada vez más cosas;
aumentando su ignorancia sin descanso,
sin pesar y sin mesura?

Vamos a romperlos en dos,
vamos a hacer que se pudran con la risa.

No, no estamos alegres,
pero indignados o no,
vamos a saltarles los riñones con la risa.

A los que se creen algo
a los que se creen alguien,
mientras los que sí pueden
nos sacan el culo por las témporas
y nos golpean, como golpean sus sacos,
para que suelten hasta el polvo del trigo.

Nos quedan el desprecio, el pudor y la risa
Vamos a saltarles los dientes con nuestra risa.
A carcajadas.

Nicolás Calvo
En un tiempo sin nombre
Madrid 2011


Publicado en la revista "Tres en Suma" en su último número
dedicado al Movimiento de los Indignados (15 M)

jueves, 20 de octubre de 2011

Un hombre se acerca a la realidad

Formo un hueco
con mis manos.
Deposito algunas palabras
en su interior,
que pesan como plomo.

Las dejo sobre la mesa
y comienzo a pronunciarlas.

De modo extraño se vuelven
ligeras, ingrávidas
y levantan el vuelo.

Depende adonde y a quién se dirijan.
Cuando vuelvan a posarse
igual pueden herir que acariciar.

Porque las palabras
dan forma al mundo
sin usar pico ni palas.

Sólo dando a las nubes nombre,
a los ojos, sombra y luz.
Insuflando vida
en los corazones de los hombres.
O destruyéndolos.

Nicolás Calvo
Madrid
Octubre 2011

jueves, 6 de octubre de 2011

Paraíso

Una línea finísima
separa el cielo de la tierra.
Un horizonte intangible
mantiene nitidamente distintos
la bullente masa de agua
y el sutil número de moléculas del aire.

Un sol no menos fantástico
que la luna de agujereado queso
se alternan, subiendo y bajando,
al construir el Gran Guiñol
de la Naturaleza. Éste y los árboles
recortados sobre los que se apoyan
los recortados animales, conforman
el bello fondo sobre el que,
dos hermosos jóvenes desnudos,
intercambian palabras de amor.

Nicolás Calvo
Cañaveral
Agosto 2011

martes, 4 de octubre de 2011

After breakfast

Primer cigarro de la mañana,
el que sabe a rayos,
el que abre los pulmones
a los placeres culpables.
¡Ah!, primer cigarro,
¡eres como la Gloria de la Mañana!

Nicolás Calvo
Madrid
Agosto 2011

viernes, 29 de julio de 2011

Últimos días de Julio

Como sólo el agua
o el sol.
Días dilatados 
de breves despedidas.

Quién, va
hacia efímeros episodios
de futuro gozo.
Quién, vuelve.
¿Se preocupa? … ni él mismo.

Últimos días de Julio.
Frontera.
Hay un "dèjá vu" de placer.
Blanca playa de arena, vana,
anclada en la memoria.

Febo incumplirá sus promesas,
renovadas siempre.

Como sólo el agua
o el sol saben.
Días dilatados 
de breves bienvenidas.

¿Quién va?,
¿quién vuelve?
¿Se preocupan? … ni ellos mismos.
Náusea.

Nicolás Calvo
Madrid
Julio 2011

viernes, 22 de julio de 2011

Savia de hierba

Resulta imposible conocerte
porque te mueves en el cielo
o, en el fondo del corazón,
te desplazas como entre transparentes
cristales de agua que llaman, quedos,
a los ojos que te escuchan
o a los oídos que palpitan al sentirte.

Grande como eres - no te abarco -
por los  huecos más pequeños te me filtras.
No te ciño ni aún en mis deseos,
pero en cada centímetro de piel
te siento como lava, mar, enredadera;
como principio, como piedra sillar,
como de aire en filo, desflecada, luego íntegra.

Hoy en trozos o juguetes descubierta
al Norte, al Este y luego al Sur
por la arena y el viento, consecuente,
cómo de amor en ti respiro, mas al Oeste
en la paz calmada, surge la tormenta
que en lluvia va a caer sobre la ruda,
agrietada, altiplanicie, reseca de sales.

Eres más fuerte que yo y que ninguno,
pero al acunar mi espalda entre tus faldas
con la luz de tu día me embelesas
y conmigo a los hombres, a los seres
del mar y a toda hembra, niña o mujer
que de ti vienen y hacia ti van, como sin notarlo
vamos todos, de ti vacíos o completos.

Del aire y de la tierra también concurren seres.
Desde el  Otoño de la tierra sangrante de hojas
al blanco, purísimo, del Invierno de hierro.
Así pasa el Verano con fanfarrias de sol
y ve nacer la Primavera los inicios de la vida
retoñados sin final, lavados como cada vez
en la rueda inasible del nacer y de la muerte.

Cómo poderosa eres que destruyes o quemas
o desgarras, mientras tiemblas, das el pecho,
o en la sombra, acaricias las bellas gargantas
de los árboles mientras oímos en nuestros dedos
historias tañidas por misteriosas arpas de hierba,
que siempre han sido, que siempre fueron,
serán, hasta el suspiro final de cada uno.

Nicolás Calvo
Madrid
Julio 2011

jueves, 14 de julio de 2011

A mi través

Y yo, que cuando escribo
solo pienso en mi,
pienso en cada hombre
en cada mujer, en cada árbol.

En cada árbol y cada acera,
yo que cada vez que escribo
pienso solo en mi,
pienso en cada nube.

Y en cada niño o nube
pienso, yo que al escribir
solo pienso en mi,
por los soles escribo y por la luna.

Aunque en los años
de mi vida cuando escribo
en nada pienso, sino en mi,
en cada uno pienso.

Yo no puedo escribir
sin pensar el mundo
y el mundo pienso,
cuando al pensar,
solo en mi pienso.

Nicolás Calvo
Julio 2011
Madrid
 
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