Yo era su secretario.
Cierto día, el escritor afamado me dijo. Los humanos nos dividimos en estas categorías: simples, amargados, truhanes o cobardes.
Le repliqué. Maestro, ¿no cree que exagera…?, ¿tan pocas categorías?
No, dijo. Me excedo en extenso. En realidad sólo hay dos categorías: los simples y los truhanes porque, lamentablemente, amargados y cobardes lo somos todos de un modo u otro.
Dos semanas después, lo dejé.
Un mes más tarde leí en los diarios que tampoco en esta ocasión le habían concedido el premio Nóbel.
Nicolás Calvo
Enero 2012
Madrid
Indómita
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*Noche de luna* de Ilya Repin (1896)
Dicen que digo que dices que el mal es solo mío.
Hoy tu cruz preside la mesa
de la que hace años me levanté.
Jam...
Hace 2 días

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