Del ritmo, de adentro surge
y luego se expande.
Sin saberlo,
sin establecer conocimiento,
pero impasible, se trasmuta.
El sentimiento del día,
la pasión de la tarde,
la dulzura de la noche,
se recuestan.
Como premio es posible
la caricia.
Nicolás Calvo
Madrid
Enero 2013
Intuir la edad del cristal: cinco poemas de Elia Saneleuterio Temporal
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REIMS, 29 DE MAYO
Y no querer darme cuenta de que es inútil
escarbarse el propio corazón.
Podría adobar con formol uno ajeno, incluso humano.
Y guardarl...
Hace 1 semana
