Que puede ser
el cielo o puede
que el agua
o el ángulo
en que la luz incide
sobre la oblicua
estructura del tejado.
Que puede ser
el cabrilleo de la fuente
o el sonido del caño
sobre el borde
de la acequia.
¿Demasiado rural para ti?
Mira entonces la sombra
del naranjo sobre el suelo
o la buganvilla sobre
la pared del parque.
El pino que se levanta
junto al estanque
o siente el frescor
junto al árbol que sombrea
la terraza sobre la acera
al mediodía
o a la caída de la tarde.
Que puede ser el verano
que te desvela
misterios que nunca antes
tuviste
ansias de descubrir.
El lenguaje del solsticio
penetra en ti
y tu cuerpo trasciende
lo inmediato
mientras el día primero
penetra en tu sangre
para limpiar las duras costras
del antiguo invierno.
Nicolás Calvo
Madrid
Junio 2011
Y la palabra se hizo noche: poemas de "Hijas de un sol naciente" de Joan de
la Vega
-
*Ed Cántico, 2026*
Sanar la mirada
de los residuos del arte.
Librar el aliento
de las transparencias del plástico.
Habitar la intemperie
ligeros, co...
Hace 6 días
