Nadie puede ver la barca
que yo veo.
No está en el mar.
Yace varada
en un campo verde,
en medio de un corro
de amapolas.
Y las amapolas lloran
bajo un cielo
que no puede llover.
Nicolás Calvo
Madrid
Noviembre 2010
Intuir la edad del cristal: cinco poemas de Elia Saneleuterio Temporal
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REIMS, 29 DE MAYO
Y no querer darme cuenta de que es inútil
escarbarse el propio corazón.
Podría adobar con formol uno ajeno, incluso humano.
Y guardarl...
Hace 2 semanas
