Formo un hueco
con mis manos.
Deposito algunas palabras
en su interior,
que pesan como plomo.
Las dejo sobre la mesa
y comienzo a pronunciarlas.
De modo extraño se vuelven
ligeras, ingrávidas
y levantan el vuelo.
Depende adonde y a quién se dirijan.
Cuando vuelvan a posarse
igual pueden herir que acariciar.
Porque las palabras
dan forma al mundo
sin usar pico ni palas.
Sólo dando a las nubes nombre,
a los ojos, sombra y luz.
Insuflando vida
en los corazones de los hombres.
O destruyéndolos.
Nicolás Calvo
Madrid
Octubre 2011
Y la palabra se hizo noche: poemas de "Hijas de un sol naciente" de Joan de
la Vega
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*Ed Cántico, 2026*
Sanar la mirada
de los residuos del arte.
Librar el aliento
de las transparencias del plástico.
Habitar la intemperie
ligeros, co...
Hace 4 días
