Cierta mañana los almendros
se desperezan y encuentran
una ráfaga de blancos prendida
de cada una de sus ramas.
Sin un ruido la noche
les ha traído la primavera
……………………………
Sauce, no llores…
ya no eres un niño.
……………………………
Creó una rosa
sin espinas.
Desde entonces
los amantes se aburren
y los besos les saben
a potaje de garbanzos.
Nicolás Calvo
Madrid
Abril 2012
Intuir la edad del cristal: cinco poemas de Elia Saneleuterio Temporal
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REIMS, 29 DE MAYO
Y no querer darme cuenta de que es inútil
escarbarse el propio corazón.
Podría adobar con formol uno ajeno, incluso humano.
Y guardarl...
Hace 1 semana
