Hombres de pasto, tiernos.
Mujeres de trigo
creciendo hacia el cielo,
preñadas de grano dorado.
Y el Gran Animal de la Vida,
paciendo entre los prados,
fecundándolos en su deambular
entre la mar alta
y la montaña arriscada
que marca el horizonte.
La vida es una gota de sangre
en un océano enorme
de indiferentes universos.
Nicolás Calvo
Madrid
Enero 2013
Intuir la edad del cristal: cinco poemas de Elia Saneleuterio Temporal
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REIMS, 29 DE MAYO
Y no querer darme cuenta de que es inútil
escarbarse el propio corazón.
Podría adobar con formol uno ajeno, incluso humano.
Y guardarl...
Hace 3 semanas

Me gusta tu poema de hoy, una reflexión que emerge de la vida.
ResponderEliminarblog-rosariovalcarcel.blogspot.com.
Por cierto que no veo mi foto en los seguidores...jajajaj