Separé de mi
las costras de los días
y los años.
Debajo,
la carne nueva, trémula y roja;
la carne viva.
Carne absurdamente inutil.
Herida por el aire y por el sol,
dolida e inservible
hasta que desarrollé,
con el tiempo,
una nueva costra.
Resistente a la vida.
Nicolás Calvo
Madrid
Octubre 2017
Exorcizando
-
*The Exorcist* de William Friedkin (1973)
—¿Elvira Rebollo? —preguntó una mujer corpulenta de unos sesenta y pocos
años. Con la cabeza ladeada me apunt...
Hace 2 semanas

No hay comentarios:
Publicar un comentario