Ordené mis sentimientos
y los puse, uno a uno, sobre la mesa.
Los miré un instante
como si no fueran míos,
luego los fui cogiendo
a voleo, sin prisas,
y los aplasté entre mis uñas
como solía hacer
cuando limpiaba de piojos
la cabeza de mi hija.
Nicolás Calvo
Madrid
Febrero 2010
Olivia Reliquia
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*La siesta de Alicia* de Carmen Mansilla
—Señoras, ¿bien?, ¿todo bien?, ¿sí?, ¿recojo esto? —Las dos asentimos
sonrientes—. Vale, vale, vamos a cerrar,...
Hace 2 semanas



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