Rogaría a mis amables lectores que leyeran este poema muy lentamente, entonándolo como un mantra... Es la mejor manera de penetrar en su significado (Si es que llega a tenerlo).
Buda mira a Buda
que se contempla
mirando a Buda
que mira a Buda
mientras se contempla
mirando a Buda
que mira a Buda.
Un gong suena al fondo.
Buda se despierta de su sueño
y contempla a Buda
mientras Buda se despereza
y mira a Buda que indolente
mira a Buda que se aburre
hasta el infinito
contemplando como Buda
contempla a Buda
que mira a Buda
mirando a Buda
capturado en la inabarcable red
como un pálido insecto
que contempla a Buda
que se mira a sí mismo
mirando a Buda
que finalmente contempla
a un pálido Buda recostado
que contempla… a Buda.
Nicolás Calvo
Madrid
Enero 2011
El parador (III)
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*El tiempo y las viejas* (1810) de Francisco de Goya
*Nota:* Este relato es la continuidad de El parador (I), El parador (II)
por lo que aconsejo leer...
Hace 2 semanas
leido como un mantra, que empapa, que penetra y resuena en mi interior en diálogo con mi alma; vuelvo a leerlo de abajo arriba para que su música no cese en mi acústico cuerpo.
ResponderEliminarGracias. Es maravilloso.
Mirando a Buda, sin querer, pero mirando a Buda... La sensación que se tiene al leerlo despacito, es parecida a la que se siente cuando se intenta entrar adrede en un sueño propio, de esos de duermevela, sin querer, deseando mecer los recuerdos del día, y transformarlos en imágenes que perduren instante a instante, todos los minutos de la eternidad que dura el recuerdo...
ResponderEliminar"Buda se despierta de su sueño
y contempla a Buda
mientras Buda se despereza
y mira a Buda que indolente
mira a Buda que se aburre
hasta el infinito..."
Delicioso poema...