(Uno)
Mis dedos
tamborilean.
Tus ojos ausentes
sugieren paciencia, distraidos.
(Dos)
¡Que agradable
es el momento del despertar!
Como humo de sarmientos
la noche se diluye
al viento frío de la mañana.
(Tres)
Saludo a mi vecino
que lava sus manos
después del trabajo.
De la noche azul
se descuelgan, una a una, estrellas.
(Cuatro)
Hace mucho que te vi
y hablé contigo.
No es de extrañar
que ahora, tus hijos,
recojan barro
en el doblez
de sus pantalones.
Nicolás Calvo
Madrid
Junio 2013
Hijos del Criófago
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*Painting* (1946). Francis Bacon
Siempre tuve la sensación de que vivir en mi familia era como
domesticar al demonio dándole de comer. Décadas atrá...
Hace 2 semanas

:)
ResponderEliminarEstás lúcido y lucido, amigo Nicolás. Enhorabuena. Adelante.
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