Para volver se hizo
la memoria.
La usamos de forma impropia.
Le pedimos
nos devuelva un mundo que,
con probada apariencia de verdad,
nunca fue así.
Mas vive en ella;
en la memoria.
En esa hermosa
y terrible habitación
me refugio alguna tarde
y cierro la puerta.
Sin tirar la llave.
Nicolás Calvo
Madrid
Diciembre 2010
Intuir la edad del cristal: cinco poemas de Elia Saneleuterio Temporal
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REIMS, 29 DE MAYO
Y no querer darme cuenta de que es inútil
escarbarse el propio corazón.
Podría adobar con formol uno ajeno, incluso humano.
Y guardarl...
Hace 3 semanas

Me encantó, Nicolás. Cariños!
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