Ahora que vivo ignorando el paisaje,
ese paisaje que tanto fue para mis ojos;
estos ojos que dejaron de ver la mañana
la mañana misma del día en que tu sombra
sombra se hizo para mi;
ahora, digo, ahora que vivo ignorando mis ojos,
ojos que, la misma mañana en que la sombra,
tu sombra, los cerró para mi mañana,
-esa mañana que tanto fue mi día y mi paisaje-,
ahora, digo, ahora soy feliz.
Nicolás Calvo
Madrid
Julio 2010
Intuir la edad del cristal: cinco poemas de Elia Saneleuterio Temporal
-
REIMS, 29 DE MAYO
Y no querer darme cuenta de que es inútil
escarbarse el propio corazón.
Podría adobar con formol uno ajeno, incluso humano.
Y guardarl...
Hace 3 semanas

Qué hermosura...
ResponderEliminarBuena mañana, sí.
Sagesse
Precioso.
ResponderEliminarUn abrazo.
Precioso. Muy bonito
ResponderEliminarAnita Noire
Hermoso, Nicolás, me encanta.
ResponderEliminarSiempre me gusta lo que escribes...
ResponderEliminarUn saludazo!!