¡Ah!, el dolor.
Dulce forma de existir
bajo la manera incandescente
de una llama
que así misma se consume,
quemando, ahondando,
extinguiendo,
hasta que el rescoldo propio
quema.
Nicolás Calvo
Madrid
Abril 2011
Intuir la edad del cristal: cinco poemas de Elia Saneleuterio Temporal
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REIMS, 29 DE MAYO
Y no querer darme cuenta de que es inútil
escarbarse el propio corazón.
Podría adobar con formol uno ajeno, incluso humano.
Y guardarl...
Hace 3 semanas

Sí, quema y mucho :)
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