Dame por esta vez
el trozo de arena negra
que el agua baña.
Acumulame en derredor
los jallos; que las redes
envuelvan mi espalda
y las rodas de las barcas
amaquen mi cuerpo.
Dame la huella leve
del cangrejo en la boca
y el roce fugaz de la seba
en mis manos.
Deja que, al menos,
después de caer dormido,
cerrados los ojos
ya de viejos,
sienta de nuevo
la sal en los cabellos,
el latido de la isla entera
en mi cabeza.
Nicolás Calvo
Madrid
Noviembre 2012
Indómita
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*Noche de luna* de Ilya Repin (1896)
Dicen que digo que dices que el mal es solo mío.
Hoy tu cruz preside la mesa
de la que hace años me levanté.
Jam...
Hace 2 días

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