Un vago rastro de tiempo
en la mejilla
enumera las marcas incisas
por la sangre que agolpa
tus latidos.
No es la señal o el rastro
lo que hiere.
Es la fatal cadencia
de los pétalos
que resuenan a tambor
sobre los charcos.
Nicolás Calvo
Madrid
Noviembre 2011
Indómita
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*Noche de luna* de Ilya Repin (1896)
Dicen que digo que dices que el mal es solo mío.
Hoy tu cruz preside la mesa
de la que hace años me levanté.
Jam...
Hace 2 días

Tú si que sabes ¡¡¡
ResponderEliminarMe gusta el poema.
ResponderEliminarUn saludo.