Tres gotas de miel necesito.
Una que resbale
de la frente a la comisura
izquierda de tu labio.
Otra que descienda
desde la clavícula
hasta el borde mismo
de tu codo.
La tercera
que discurra desde tu ombligo
por sobre la desnuda rodilla
de tu pierna.
Sí.
Con esas tres gotas
lo que de ti necesito conocer, sabré.
Nicolás Calvo
Mayo 2011
Madrid
Hijos del Criófago
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*Painting* (1946). Francis Bacon
Siempre tuve la sensación de que vivir en mi familia era como
domesticar al demonio dándole de comer. Décadas atrá...
Hace 2 semanas

Sensual, sensible, dulce.
ResponderEliminarEn tres palabras ¡¡
¿Y quién depositará las tres gotas de miel sobre ese cuerpo?... ésa es la clave según mi entender.
ResponderEliminarHermoso poema, colega.
Un saludo,
Centenario
Hermoso!
ResponderEliminarTendré certeza de tu vida por el calor que desprenden tus tres gotas de conocimiento...
ResponderEliminarGracias Nicolás
Es que la miel tiene tantas propiedades beneficiosas...
ResponderEliminarUn abrazo.