Hay un libro para leer a lo ancho,
no a lo largo.
Un libro para leer despacio,
lleno de gozo.
Un libro en el que no importa
que leas una sola historia
o todas ellas.
Basta que una llene
tu alma de alegría,
tus labios de dulzura
o tu corazón de fuerza,
para que el libro haya
cumplido su trabajo.
No lo busques: él te encontrará.
Si tienes esa suerte,
transcurre su camino.
Solo entonces sabrás
lo que es la vida.
Nicolás Calvo
Madrid
Marzo 2011
Intuir la edad del cristal: cinco poemas de Elia Saneleuterio Temporal
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REIMS, 29 DE MAYO
Y no querer darme cuenta de que es inútil
escarbarse el propio corazón.
Podría adobar con formol uno ajeno, incluso humano.
Y guardarl...
Hace 3 semanas

Peazo poeta ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Me ha encantado.
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